
Fase: Concurso de proyectos, con intervención de jurado, para la construccion del nuevo museo de prehistoria y arqueología de cantabria (MUPAC) y espacio administrativo
Equipo: UTE Chicote-Garcés-Valls
Promotor: Gobierno de Cantabria
Año: 2019
Ubicación: Cantabria, España
Superficie construida: 18.905m2
Premios: –
El proyecto propone una regeneración de su contexto, creando nuevas conexiones-tensiones con su entorno más inmediato. Su situación y anclaje resultan clave para el funcionamiento del ámbito cultural más próximo.
Como entidad que forma parte del Anillo Cultural de Santander, en su nueva ubicación ampliara el radio de influencia de esta iniciativa. De esta manera se convertirá en un punto de tensión urbana en el otro extremo opuesto del Paseo Pereda y del caso urbano, generando nuevas dinámicas que fortalecerán la entidad y el entorno.
El proyecto del nuevo MUPAC y su entorno surge de la suma de varios proyectos diferentes: un conjunto urbano de piezas de distinta escala y programa que han convivir juntas y transformar un área densa y notable de Santander.
Una nueva plaza pública aparece en la esquina de las calles Casimiro Sainz y Juan de la Cosa, oxigenando la trama urbana. Se crea un punto de encuentro al de final a las conexiones del proyecto con los otros nodos urbanos que conectan directamente por el paseo marítimo y con el casco urbano.
Esta plaza dará entrada al museo y este la cubrirá con su propio volumen, generando un nuevo espacio protegido. En su base el volumen se retranquea reconociendo la necesidad de una nueva peatonalidad en una trama tan densa. Esta pieza se presenta transparente en su base, protegiendo e invitando a entrar al viandante, generando conexiones visuales entre el interior y el exterior.
Desde dentro el atrio invita a entrar, baña de luz todo el edificio y hace que este gire en torno a él. Este lugar de encuentro se convierte en un gran conector público, a nivel volumétrico y programático. Concentra todas las conexiones públicas y permite la interacción controlada de visitantes e internos. El atrio transmuta en elemento ordenador. La integración de los diferentes programas públicos y privados del museo, es posible gracias a la figura del atrio central que actúa como elemento director y conector. Genera conexiones de valor y permite el funcionamiento independiente entre los programas sin importar los diferentes usos horarios.
En otra escala, en la calle San Vicente de la Barquera, las mismas estrategias generan un acceso diferente para el programa de las oficinas Consejería de Educación, Cultura y Deporte, segregando los programas para un funcionamiento óptimo. La figura de atrio vuelve a aparecer como recibidor y conector.
Alrededor de estos volúmenes vacíos y por encima de esa base publica, ligera y retranqueada, cuelga un volumen compacto y abstracto que alberga la práctica totalidad del programa museístico y administrativo, unificando estos dos bajo la misma piel. Por encima, aparecerá un cuerpo acristalado que corona el volumen opaco, este cuerpo será parte del programa administrativo.
Por último, el atrio como patio sostenible, en este punto el elemento central se inspira en la arquitectura vernácula para resolver la termodinámica del edificio. Permite ventilaciones cruzadas, puede ejercer como una chimenea solar que permita la ventilación natural del edificio. También ayuda a la iluminación natural y controlada de las estancias con mayores necesidades lumínicas, en este punto, se ve ayudado de una piel de apariencia muy opaca pero altamente eficiente y con una capacidad de adaptabilidad sobresaliente gracias a su modularidad y tecnificación, integrando compositivamente las aperturas donde sean necesarias. Esta misma piel, servirá de colchón acústico que ayudara a generar un ambiente más amable para todos.
